LOS PROCESOS FORMATIVOS DE UN DOCENTE EN FORMACIÓN
LOS PROCESOS FORMATIVOS DE UN DOCENTE EN FORMACIÓN
Soy Mavel Guzmán y al mirar hacia atrás en mi proceso de formación docente, reconozco que gran parte de mi desarrollo profesional y personal se ha visto profundamente influido por el uso consciente, reflexivo y ético de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Lejos de concebirlas únicamente como recursos instrumentales o herramientas de moda, he aprendido a integrarlas como medios pedagógicos con un propósito claro: potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje, fortalecer mis propias competencias docentes y contribuir al desarrollo integral de mis estudiantes.
Desde mis primeros acercamientos a la práctica educativa comprendí que enseñar en el contexto actual implica dialogar con una realidad atravesada por la tecnología. Las TIC forman parte de la vida cotidiana de los estudiantes, de sus formas de comunicarse, informarse y construir conocimiento. Por ello, asumir una postura ética frente a su uso se volvió una responsabilidad. No se trata solo de saber utilizar plataformas o aplicaciones, sino de reflexionar sobre para qué, cómo y con qué impacto se integran en el aula y fuera de ella.
A lo largo de mi formación, herramientas como Canva, Kahoot, Symbaloo, Genially, Moodle, Blogger, Pinterest, Facebook y Scratch por decir algunas, se convirtieron en aliadas fundamentales. Cada una de ellas aportó elementos específicos que enriquecieron mi práctica y me permitieron explorar nuevas maneras de planear, desarrollar y evaluar los procesos educativos. Sin embargo, su verdadero valor emergió cuando logré articularlas con intencionalidad pedagógica, pensamiento crítico y un firme compromiso ético.
Canva, por ejemplo, me permitió diseñar materiales visuales claros, atractivos y accesibles, favoreciendo la comprensión de los contenidos y atendiendo a distintos estilos de aprendizaje. Al utilizar esta herramienta, fui consciente de la importancia de respetar derechos de autor, seleccionar imágenes y recursos adecuados, y comunicar información veraz y pertinente. Este ejercicio fortaleció en mí una cultura de responsabilidad digital que considero indispensable en la formación docente.
Kahoot transformó mi manera de evaluar. A través de esta plataforma comprendí que la evaluación puede ser formativa, dinámica y motivadora. Más allá del componente lúdico, Kahoot me permitió obtener retroalimentación inmediata, identificar áreas de oportunidad y promover la participación activa de los estudiantes. Éticamente, su uso me llevó a cuidar el trato respetuoso, evitar la exposición negativa del error y fomentar un ambiente de confianza donde equivocarse fuera parte natural del aprendizaje.
Symbaloo y Pinterest ampliaron mis posibilidades de organización y curaduría de contenidos. Estas herramientas me ayudaron a seleccionar, clasificar y compartir recursos educativos de calidad, fortaleciendo mi autonomía como docente en formación. Al mismo tiempo, me exigieron desarrollar criterios para discriminar información confiable, актуada y pertinente, reafirmando mi compromiso con una enseñanza basada en el rigor académico y la responsabilidad social.
Genially se convirtió en un medio para estimular la creatividad y la interactividad. Al diseñar presentaciones y recursos digitales con esta plataforma, descubrí el potencial de narrativas visuales que favorecen el aprendizaje significativo. Esta experiencia me llevó a reflexionar sobre la necesidad de no saturar de estímulos, de cuidar la claridad conceptual y de mantener siempre el enfoque en el aprendizaje, evitando que la tecnología se convierta en un fin en sí misma.
El uso de Moodle representó un acercamiento más estructurado a los entornos virtuales de aprendizaje. A través de esta plataforma comprendí la importancia de la planificación, la secuenciación de contenidos y el acompañamiento constante a los estudiantes. Moodle me permitió asumir con mayor seriedad mi rol docente, promoviendo la autonomía, la autorregulación y la comunicación respetuosa en espacios digitales, siempre bajo principios de equidad, inclusión y confidencialidad.
Blogger y Facebook, utilizados con fines educativos, me ofrecieron la posibilidad de extender el aprendizaje más allá del aula. En estos espacios aprendí a construir comunidades de aprendizaje, compartir reflexiones, evidencias y experiencias, y fomentar el diálogo académico. Su uso ético implicó establecer límites claros, cuidar la identidad digital, promover el respeto y evitar prácticas que vulneraran la privacidad o la dignidad de los participantes.
En conjunto, la integración de estas TIC en mi práctica educativa no solo fortaleció mis competencias digitales, sino que también me ayudó a construir una identidad docente más consciente, crítica y comprometida. La optimización de la tecnología, entendida desde un sentido ético, me permitió reconocer su potencial transformador cuando se orienta al desarrollo de las capacidades de los estudiantes y al mejoramiento de los procesos educativos.
Como docente en formación, asumo que el reto no radica únicamente en dominar herramientas tecnológicas, sino en utilizarlas con responsabilidad, sensibilidad y propósito educativo. Mi experiencia me ha demostrado que las TIC, cuando se integran de manera reflexiva, pueden convertirse en verdaderos catalizadores del aprendizaje, promoviendo la inclusión, la innovación y el desarrollo integral de quienes participan en el proceso educativo.
Este recorrido reafirma mi convicción de que la educación del presente y del futuro exige docentes capaces de dialogar con la tecnología sin perder el sentido humano de la enseñanza. Desde mi práctica, continúo trabajando para que cada recurso digital que integro responda a una intención pedagógica clara y a un compromiso ético firme, siempre en beneficio del aprendizaje y del desarrollo de las potencialidades de mis estudiantes.
Gracias por lo que me llevo de la normal, claro nada material, pero si ganas de llegar a ser, la profesional que de niña, jamás me llegaron a ofrecer para crecer.


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